El triunfo de la calidad musical frente a lo hortera

Este año Eurovisión será recordado como el año en el que tocamos fondo. A día de hoy el contenido musical en la parrilla televisiva Española es inexistente o, en el mejor de los casos, ha quedado relegado a la peor actuación de Eurovisión y a Los Conciertos de Radio 3 a las 2 am en La2. Eso es todo.

Parece que los programadores y los dueños de los grandes grupos de comunicación en España, incluso los políticos con nuestra moribunda televisión pública, se empeñan en creer que a los españoles les gustan las cosas mal hechas y con un toque de purpurina.

El pasado Sábado 13 de Mayo España se quedaba en el último puesto con unos 5 escasos puntos, que nos dieron cual limosna nuestros triunfadores vecinos portugueses.

En el año 2008 mandamos a Chikilicuatre,  y en aquella ocasión nos reíamos de nosotros mismos, del evento en sí y de lo que precisamente ha pasado con Manel Navarro.

El problema no era la polémica gala en la que se elegía al candidato que representaría España. Mirela era la clara favorita del público. Pero por razones desconocidas, el jurado decidía hacer caso omiso de esto y apoyar hasta el final a Manel Navarro, a pesar de las fuertes acusaciones de tongo por parte de los seguidores de Eurovisión.

El problema tampoco era el pequeño gallo del cantante durante su actuación, que dio lugar a tantos memes.

Ni siquiera lo era que la canción se parezca ligeramente a Do It For Your Love de Bruno Mars.

El problema de todo esto es creer que a la gente no le gusta lo bueno, y que con un chico guapete y surfero el show ya estaba montado.

El gran problema es no hacer las cosas con mimo y cariño, desde el corazón, e intentar ser algo que no somos por que “está de moda”  o sencillamente porque es más fácil.

Por su parte, nuestros vecinos Portugueses demostraron tener mucho mejor gusto y personalidad que nosotros, y así fue como se alzaron como los grandes triunfadores de la noche con 758 puntos. Apostando por lo original y lo representativo del país: un hombre y una canción sencillos, en su propio idioma. Algo auténtico y sin tanto plástico y lucecitas.

Ojalá hubiésemos hecho como ellos, ojalá hubiésemos seguido el corazón y la intuición presentando a un Salvador Sobral. Al menos podríamos haberles hecho caso a los fans de Mirela y haberla mandado a ella.

Habría estado bien, y no por quedar de primeros o últimos, simplemente por no hacer el ridículo de la forma en la que lo hicimos.

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